Tu camino
y el mío se cruzaron, querida Yo;
Comadreja
chillona, perra quemada;
Te
protegí, luchando por mí
Y arrastré
tu dañada existencia,
Con
estricto odio,
Ese
implacable combustible.
Pero
mantuviste el paso, firme por amor,
Firme por
horror,
Esa
máquina asesina.
Y no
pudiste detenerte, yo ya tan vapuleada,
Querías
sangre y derramé toda
Toda sobre
ti.
Abnegada,
egoísta,
Existencia,
venganza...
Yo quería
ser, vos querías más
Y así me
mataste
Y nos
mataste.
Ahora el
camino fluye
Más no
para mí.
Pero vos,
Yo, vos seguís rastreando,
Manteniendo
el paso,
Vos matás ¡vos
matás!
¿Quién
puede culparte?
Porque
ahora sos, Yo,
Más no por
ser,
Pues esa,
Esa yo fui.
© M. Whyte, MMXIII.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario